¿El Bunkai es… competición, realidad, tecnica?
9 de mayo de 2014
Show all

Autores Guillermo Laich de Koller (7º Dan) José Baeza López (8º Dan)

Un niño no es un adulto pequeño, sino un adulto incompleto. Su función como padre y adulto maduro consiste en ayudarle a crecer y completarse como persona de bien. Los siguientes diez puntos representan un modelo de la actitud mental necesaria para que su hijo desarrolle autoestima y felicidad, y llegue a hacer y ser todo lo que desea ser en su practica del karate.

 

1.- No sea rígido ni presione a su hijo. Mas que todo, no intente vivir su vida a través de la vida de su hijo con el fin de que el logre todo lo que usted no logro. Usted tuvo su oportunidad cuando era mas joven, pero ahora es el turno de su hijo. Por lo tanto, permita que su hijo haga lo que mas le plazca y jamás lo presione para que participe en actividades relacionadas con el karate – o cualquier otra actividad – al menos que el este auténticamente interesado en hacerlo.  

 

2.- No sea negativo con su hijo. Recuerde que las emociones negativas son muy contagiosas, especialmente cuando se transmiten de padre a hijo. Si usted se queja al instructor porque su hijo no progresa, su niño copiara el mal ejemplo y hará lo mismo. Motive y aliente a su hijo para que sea respetuoso, educado, positivo, y para que rinda al máximo de sus posibilidades. El karate se practica para que el niño se sienta bien, no para que se sienta mal.

3.- Sea mas realista con las habilidades y limitaciones de su hijo. Esta claro que algunos de nosotros poseemos ciertas habilidades y otros no. No todos tenemos los mismos talentos. Acepte a su hijo tal cual es y con todas sus imperfecciones. A todos nos gustaría ser altos, fuertes, bien parecidos, inteligentes, y rápidos, – pero las cosas no suelen suceder así en la vida real. Acepte plenamente los limites y las limitaciones de su hijo, y permita que siempre sea fiel a si mismo. Siempre habrá alguien mejor y peor en todo lo que haga. Aliéntele a que rinda al máximo de sus posibilidades con aquellas habilidades que posee – y que continúe perfeccionándolas bajo la critica y cariñosa mirada de su Sensei.

4.- No critique ni se enfrente al instructor de karate. El instructor esta intentando realizar el mejor trabajo posible con su hijo. La figura del instructor representa el valor de la autoridad y la credibilidad – por eso se le conoce y reconoce como Sensei. Sensei es el término japonés que se le designa a un reconocido maestro de karate, una persona que posee valores fundamentales sobre como vivir la vida que usted no puede ni le debe restar. Si usted ridiculiza y quita autoridad al Sensei estará enviando un mensaje irrespetuoso y negativo a su hijo, un mensaje destructivo que reducirá su respeto hacia el Sensei así como hacia el resto de las personas – en especial hacia sus maestros en el colegio. Intente apoyar de forma activa tanto la filosofía y las acciones del Sensei.

5.- No sea envidioso y/o celoso de los demás niños karatekas. Sea ecuánime y trate a cada niño del grupo como si fuera su propio hijo. No manifieste rechazo hacia un niño porque no le gustan sus padres o como realiza las técnicas. Sea comprensivo y tolerante. Intégrese e intente armonizar lo mas posible con los demás. De esa manera contribuirá a la identidad y la cohesión de todos los integrantes del dojo. Es mas, su actitud será muy apreciada por el Sensei y sus colaboradores.

6.- No sea un presumido sabelotodo. Los instructores de karate trabajan con los niños doce meses al año y se pasan muchísimas horas con ellos. A menudo los instructores ven y saben cosas de los niños que sus padres ignoran. Sea un padre modelo y simplemente permita que el instructor haga su trabajo bien y de forma independiente. Confíe en el Sensei, sea humilde y receptivo, y procure aprender del Sensei de su hijo.

7.- No sea un padre ausente. Acompañe a su hijo en su trayectoria académica y también en el dojo. Esté al tanto de sus estudios, deberes, exámenes, notas, y rendimiento en el colegio – así también como de su rendimiento como karateca. Si Vd. otorga prioridad a las obligaciones académicas y formativas de su hijo, este no solo lo agradecerá, sino que con el tiempo se convertirá en una persona de bien. En consecuencia, las posibilidades de tener éxito en todas las vertientes de su vida se verán sustancialmente favorecidas. El aprendizaje del karate, a través de un Sensei cualificado y calificado, en esencia, significa adquirir una educación para enfrentar la vida con éxito.

8.- No ignore las amigos y las actividades sociales de su hijo. Tome contacto con su entorno, su novia, su lenguaje, sus maneras, los horarios, y demás. Hable a su hijo clara y francamente sobre el abuso de alcohol, el tabaco, y otras sustancias de abuso. Aliente a su hijo a adquirir un criterio sólido y sano que le permita valorar y tomar las decisiones correctas. Si usted no es capaz de comunicarse efectivamente con su hijo en estas áreas fundamentales, es posible que personas inadecuadas de su entorno influyan negativamente tanto sobre las decisiones como el comportamiento de su hijo. No espere a que sea demasiado tarde – actúe ahora.

9.- No sea un padre egoísta. No utilice la figura del Sensei para manipular a su hijo o a las demás personas. No presione a su hijo para que en el futuro reciba un cinturón negro de tercer o cuarto dan a manos de una prestigiosa federación. Si su hijo es lo suficientemente hábil, talentoso, constante, y dedicado los correspondientes grados llegaran a el de forma natural y directa. De un paso al costado o hacia atrás y deje que su hijo sea el protagonista. Deje que juegue y que se divierta practicando el karate que ama, y no necesariamente el que ama usted – sea este de carácter tradicional o deportivo.

10.- No trate a su hijo como si fuera un bebé. Corte el cordón umbilical que lo une a su hijo de una vez por todas. Hágalo ya, y permita que su hijo de forma natural e independiente. El mundo es un lugar altamente competitivo y duro, y el dojo es un medio donde se aprende a vivir con respeto e integridad en tal mundo. Deje de mimar a su hijo y permita que se adapte progresivamente a la adversidad de la mano de su Sensei. Jamás lo trate como un bebe dependiente, carente de recursos, e inepto – simplemente porque no lo es. Deje que sea el instructor quien exija a su hijo, y que sea el quien lo ayude a enfrentarse tanto a su adversario exterior como a su formidable adversario interior.

Un niño bien encausado en la vida bajo ningún concepto representan un proceso educativo aleatorio. Es un difícil y consciente proceso de formación e información que requiere mucha energía y trabajo desde el exterior – también desde el propio interior. El progresivo enfrentamiento y adaptación a la adversidad en el ambiente controlado del dojo constituye un excelente medio formativo para que su hijo desarrolle su carácter y personalidad en base a la honestidad, la integridad, y la felicidad.  

La decisión descansa en usted …  

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *